Tal vez mi vida no tenga sentido,
por despertarme cuatro días contigo,
alimentarme cinco días a tu lado,
marcharme porque acabase el verano
y dejar lo nuestro como si nada nos importara.
Dichosa la tarde que nos conocimos,
abrir mi corazón a la persona que por ella suspiro,
aunque el culpable fuí yo por darme cuenta tarde,
que no es amor lo que existe en nuestras verdades,
sino una fantasía escritas por palabras.
Deja ya de lamentarte,
dice mi cabeza saturada,
de pensamientos formados por mi alma,
que necesita querer a su amada.
Ya no hay nada,
más que nada,
suena silencio cuando hablas,
ya no mueres por el niño que amabas.
Despierta ya que nos vamos,
al mundo de la realidad en que habitamos,
pero un día espero volver,
a ese lugar donde yo era tu hombre y tu mi mujer.